Aula 2010. Una iniciativa del Ministerio de Educación que, en tiempos de crisis, no viene nada mal. A mí me hubiera gustado a cudir a un centro de orientación cuando, en su día, decidí estudiar la carrera de periodismo. Supongo que de algo servirá. Aunque, sólo sea para acercar el mundo laboral a los jóvenes que intentan elegir profesión.
Parece que la edición de este año tiene como objetivo promocionar los intercambios de estudiantes con otros de países extranjeros y explicar en qué consiste la nueva prueba de acceso a la Universidad. Se intenta de este modo difundir la idea de que es necesario contar con, al menos, un idioma más para obtener un currículum completo.
Me parece interesante esta iniciativa y, sobre todo, poner al alcance de todos la oportunidad de adquirir no sólo conocimientos de otra lengua, sino la experiencia que se adquiere al vivir en otro país que no es el propio mientras se cursan distintos estudios, universitarios o no. Este punto es vital para la maduración del joven, creo yo.
Paralelamente, se celebra el Salón de Posgrado, dedicado a la formación de tercer ciclo. Una alternativa para quienes deciden enfocar su carrera profesional al mundo académico y de la investigación. Una opción que -por experiencia propia- no siempre conduce a los resultados esperados. Aunque tampoco trataré desde aquí de desmotivar a quien tome la iniciativa.
Con todo, creo que existe un gran problema en este país. No hay un ajuste entre el número de estudiantes que cada año salen de las universidades y los puestos profesionales que se ofrecen desde organismos públicos y privados. Ése es el verdadero problema. Hace años era suficiente una carrera para obtener un empleo de calidad, ahora, ni siquiera lo es tener un máster o un doctorado. En algo nos estamos equivocando.