El otro día vi en la primera-en uno de los pocos programas televisivos que veo- un reportaje interesante. Hablaré de él. Por cierto, que la decisión de no publicidad en Televisión Española es una de las políticas más acertadas que ha tomado el servicio público en los últimos años.
El espacio al que me refiero es “Comando actualidad”, un programa con formato de reportaje en el que predominan principalmente las entrevistas. En una semana marcada por los malos datos de ocupación laboral, escogieron un tema interesante: “los jefes”, de distintas áreas.
Me resultó curioso ver cómo diversos tipos de empresarios acudían a un curso de “Coaching”, o dicho en castellano, formación a directivos. Había desde personas que tenían su propio negocio con cinco personas a su cargo hasta los que contaban con ciento veinte empleados.
El “coaching” es lo más en boga que existe si eres directivo o aspiras a serlo. En teoría se trata de que los responsables de las empresas tomen las decisiones justas enfocadas a obtener el mejor rendimiento. No es otra cosa que usar las técnicas adecuadas -salvando los obstáculos y resolviendo los conflictos- para alcanzar los resultados propuestos.
En la práctica no es más que ser un buen jefe. Y eso se consigue-en primer lugar- siendo buena persona. Sé que una empresa se rige por objetivos económicos. Pero no debemos olvidar que las empresas están compuestas por recursos humanos. Y ése, el lado humano, es el que no se debe abandonar.
Y para eso no hacen falta ni cursos, ni estrategias, ni marketing. Que no nos engañen. Un buen patrón es quien dirige con firmeza un barco, pero también es quien adquiere compromisos con su tripulación. Y quien tiene en cuenta sus necesidades. Y quien reconoce que sin ellos no hay tierra a la vista. Se les olvidó tratar el tema principal: la humildad.