Algo más que un volcán

Hace cosa de dos semanas que ando desconectada de la red. La causa no es otra que unas más que merecidas vacaciones familiares en una de mis islas favoritas: Lanzarote.  Pido disculpas por mi ausencia en Internet. Regreso a la península. Al foro, ya sabéis. Calentito, por cierto.

El post de hoy va de mi experiencia vital tras pasar unos días en unos escasos kilómetros de terreno abrupto. Cuando uno llega a Canarias, de entrada, se encuentra con una hora de regalo. Ésa es la primera señal de que algo cambia en tu cuerpo desde que pisas en esas latitudes.

Lo sigiente es el clima, siempre suave y cálido, que envuelve al carácter de sus gentes. Y qué decir del paisaje. Los contrastes cromáticos definen su litoral, como una piel que se transforma tras un sol cegador que aterriza inconmensurable en la negrura de sus tierras volcánicas.

En su interior pareciera que el corazón de la montaña hubiese expulsado en ardientes llamaradas su pasión. El fuego invade gran parte de la isla, inundando de leyendas cada rincón inexplorado. Ahí está la magia que encierra Lanzarote. Sueños que se mezclan con la realidad de otro mundo.

Y por último, su armonía. Es encomiable que se haya respetado el equilibrio arquitectónico tan bien implantado por César Manrique, que tan bien supo imprimir frescura a sus pueblos. El predominio del blanco de sus casas aligera la aridez del paisaje. Y es que su alma se respira en toda la isla. Como un soplo de aire puro.

 

3-Julio-2009, publicado por admin

Audrey Chanel

No podía perderme el último estreno de Audrey Tautou en la gran pantalla. Pese a las malas críticas obtenidas en España pudo más mi devoción por esta actriz francesa. No podía dejar pasar al rostro más sutilmente femenino del S. XXI. Y menos encarnando a un icono de la moda como Coco Chanel.

Tenía muchas expectativas en esta película y mi predisposición era, realmente, imparcial. Por eso pido no ser juzgada por quienes entienden de cine mucho más que yo, sólo quiero expresar mis modestas impresiones, una vez más, desde la modestia de una simple aficionada al celuloide.  

Es cierto que Audrey Tautou está especialmente diseñada para encarnar papeles como el de “Amelie”, su alter ego en esa gran fábula romántica que a muchos nos encandiló para siempre, u otros similares, como el personaje de Mathilde en “Largo domingo de noviazgo”, otra vez de Jean- Pierre Jeunet.

Dicho esto, quiero resaltar el quiebro que da esta actriz al meterse en la piel de Coco Chanel, una joven que sufrió la desgraciada en su infancia y adolescencia y que se hizo así misma gracias a su talento. Una Tautou enigmática, sencilla y natural, maneja con solvencia los registros de una mujer temperamental.

Y lo consigue porque Audrey es elegante por natura. Tiene la virtud de poseer esa belleza singular de las mujeres que han nacido con estilo. Ese halo de misterio que emite toda ella es el responsable de imprimir personalidad al personaje dotándole de una fuerza inhabitual. Y lo hace sin ostentaciones, como Coco Chanel.  

17-Junio-2009, publicado por admin

La madurez a examen

Esta semana mi reflexión se detiene en la prueba de selectividad a la que se enfrentan más de 23.000 alumnos madrileños. Mi memoria echa la vista atrás -muy atrás por cierto- y recuerda cómo viví yo esos tres días de exámenes en los que te jugabas tu destino profesional y, por ende, tu futuro.   

Mi memoria no siempre es tan lúcida, pero en esta ocasión, me devuelve aquellos días con frescura, como si los hubiera vivido ayer. Puedo sentir de nuevo los nervios ante la incertidumbre. También la seguridad que sentía por la carrera que deseaba realizar. Y el miedo por no conseguir la nota. 

En mi caso, todos los que obtuvimos una buena media en la prueba llevábamos una calificación similar de los años de Bachillerato y COU. Lo que significa que no es un examen difícil. El noventa por ciento de los alumnos suele aprobar la tan temida selectividad, aunque no todos alcanzan sus sueños. Ése es el riesgo.

Al leer estos días cuáles han sido las preguntas de letras y cómo las han encajado los alumnos me reafirmo en la idea de que -en realidad- lo que se valora, además de los contenidos, es la madurez de la comprensión y expresión de los temas escogidos. Y eso es difícil de preparar.

Por desgracia, a las facultades llegan muchos jóvenes que estudian de memoria, de esos que vomitan datos, sin más. Eso, puede que sirva en algunas carreras, no lo dudo. Pero, a mi juicio, a la Universidad deberían llegar jóvenes con juicio crítico, con ideas basadas en la razón y -por supuesto- con una correcta expresión gramatical y ortográfica. Y no siempre es así.  

10-Junio-2009, publicado por admin

Más carnaza no

Una vez más una tragedia aérea conmociona al mundo entero. Las dimensiones de la catástrofe, las circunstancias en que se produjo y las historias personales de las víctimas imundan las cabeceras de la prensa internacional desde hace un par de días. Y no es para menos. Esta vez ha sido un avión de Air France con más de dos centenares de pasajeros. 

Casi todos confiamos en el avión como uno de lo medios de transporte más seguros, pero cuando ocurren estos accidentes, algunos sentimos un ligero temblor interno que nos recuerda cuándo volamos por última vez o cuándo lo haremos próximamente y nos hace sentirnos vulnerables ante la muerte.

Hace casi un año, nos sorprendía un accidente de similares características en el aeropuerto de Barajas. Los primeros datos que se conocen siempre suelen ser telegráficos anunciando la tragedia. Existe una segunda fase de ampliación de los sucesos en los que se aportan las explicaciones técnicas. Y por último siempre se recurre a la morbosidad que suscitan los relatos personales.

Ese último tramo de la información, a mi juicio, sobra. Ya todos nos podemos hacer una idea de cómo viven los familiares de las víctimas esos momentos de desolación. Y también sobran las noticias que que se convierten en reportajes simulando las vidas que llevaban los protagonistas del drama. No es teatro es la vida.

Como no podíamos cambiar la tónica de ciertos programas, ya han empezado a surgir especiales acerca de los españoles que viajaban en el avión siniestrado. Me parece una falta de respeto y de tacto hacia las sus familiares. Eso no es género informativo es un género que está entre el amarillismo y el sensacionalismo. Que recuerda el dolor y que nada aporta. Véase Nieves Herrero en el tan escabroso tema de las niñas de Alcácer.

3-Junio-2009, publicado por admin

Qué pesadilla… el fútbol

No suelo seguir con atención las noticias dedicadas a los deportes, lo reconozco. Supongo que es una cuestión de preferencias. El tiempo, uno de los valores más preciados de la sociedad actual, se administra en función de prioridades y entre las mías no está la información deportiva.

Dicho esto, entiendo que el deporte es una práctica saludable y una actividad que debe ser fomentada como hábito de vida entre los menores y también entre los mayores. Yo misma practico la natación semanalmente.  Con esto creo dejar claro que estoy a favor de que se potencie el deporte.

Cuando estudiaba periodismo hice un curso de formación radiofónica especializado en deportes. Lo hice por aprender las técnicas del medio de las ondas, todo sea dicho. Allí descubrí que no sólo no me gustaba la información deportiva, sino que detestaba dicho ambiente.

Me explico. En todo el curso, de cuatro meses de duración, dedicamos tres y medio al fútbol y el resto a las otras disciplinas. Los formadores lo veían normal y, por supuesto, los alumnos, también. Nadie ponía en duda la fuerza del deporte rey, si hablamos de audiencias, pero ninguno apostaba por los demás.   

No dejo de sorprenderme diariamente cuando observo que los telediarios dedican una tercera parte de su tiempo al deporte, o mejor dicho al fútbol, y en ocasiones, al tenis. Hoy me he vuelto a sorprender cuando todos los diarios hablados nacionales han abierto sus ediciones con la final de la Liga de Campeones y han empleado la mitad de su tiempo en describir las horas previas.

Lo peor no es sólo eso. Al final, por rentabilidad, la televisión ofrece lo que el público quiere ver. Lo denunciable son ciertas actitudes que rodean estos espectáculos. La violencia, los nacionalismos, los extremismos… Se pierde la perspectiva inicial y se prostituye el concepto en sí ¿Dónde queda la deportividad?

27-Mayo-2009, publicado por admin